Reflexiones Cortas

Dios no llama a los capacitados

He visto gente completamente arruinada en casi todo sentido, gente con hogares destruidos, gente con vicios que no han podido controlar, gente sin ganas de vivir, gente con complejos grandes que la han llevado a una marginación y muchos problemas más, tanto de índole personal, social, familiar, económico y espiritual... Sigue leyendo.

Tengo muchos años de visitar regularmente una iglesia cristiana evangélica, y esa experiencia me ha dado la oportunidad de conocer muchísimas personas, de convivir, y poder intercambiar más que un “hola”. Hay algo que siempre me sorprende de una manera muy grata: ver el desarrollo de estas personas que, de una manera genuina, se transforman en barro y permiten que las manos de un Alfarero amoroso les de la mejor forma.

He visto con mis ojos como a través de los años estas personas van transformándose, capacitándose y haciéndose mucho mejores en Cristo. He visto gente completamente arruinada en casi todo sentido, gente con hogares destruidos, gente con vicios que no han podido controlar, gente sin ganas de vivir, gente con complejos grandes que la han llevado a una marginación y muchos problemas más, tanto de índole personal, social, familiar, económico y espiritual. Pero también he visto como estas personas cargadas de problemas y sin ninguna habilidad aparente se vuelven con el pasar del tiempo en maestros, consejeros, salmistas, músicos, cocineros, decoradores, artistas, servidores de primera, predicadores, líderes, expertos en relaciones personales, y personas generalmente aptas para vivir, con un propósito, con un llamado.

Y es justamente eso último lo que hay que notar ya que Dios no suele llamar a los capacitados, más bien, busca capacitar a los llamados.

Lo único que necesitamos para ser llamados de Dios es un corazón humilde, dispuesto a recibir todo el amor que el Creador tiene para cada uno.

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