Reflexiones Cortas

¿A quién o qué adoramos?

Los padres podrán decir rápidamente: “claro, amo con extremo a mis hijos”. Otros podrán decir: “por supuesto, me gusta extremadamente lo que hago en la vida”. ¿Podemos decir “Amo a Dios con extremo”?

Buscando en el diccionario el significado de la palabra “adorar”, encontré lo siguiente: ”Reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina”. Creo que no tenemos problemas con esa definición. Sin embargo, al ver dos de los seis significados que arroja la Real Academia Española, adorar también puede significar: Amar con extremo, o Gustar de algo extremadamente.

¿Por qué traigo a colación todo esto? Sencillo, al tener al descubierto el significado de la palabra adorar ¿puedo hacerte una pregunta? el silencio otorga, procederé a formular la interrogante: ¿De verdad adoras a Dios?

Es una pregunta muy fuerte y profunda para responder sin hacer un esfuerzo en evaluar. Los padres podrán decir rápidamente: “claro, amo con extremo a mis hijos”. Otros podrán decir: “por supuesto, me gusta extremadamente lo que hago en la vida”. ¿Podemos decir “Amo a Dios con extremo”?

Fácilmente podemos decir: “Yo adoro a Dios porque voy los domingos a la iglesia y rindo culto a ese ser místico que considero de naturaleza divina”. Pero lo que si no podemos decir con tanta soltura es que amamos a Dios con extremo. Del diente al labio si es fácil pero probarlo con nuestros actos se vuelve una tarea difícil de aprobar.

Con alguien que amamos al extremo desearíamos estar hablando todo el día. Con alguien que amamos al extremo no le mentiríamos, ni le desobedeceríamos, ni lo tratáramos de entristecer, nos encantaría agradarlo, servirle, y ser útiles.

¿Hablamos con Dios? ¿leemos Su Palabra? ¿le servimos? ¿le obedecemos? ¿le amamos al extremo? ¿le adoramos?

Creo que ya nos respondimos, y temo pensar que no fue una respuesta contundentemente afirmativa. La buena noticia es que el cristianismo es para las personas quebradas espiritualmente. Hoy tenemos la oportunidad de amar a Dios en extremo. Esto no te hace un fanático de Dios (que no está nada mal), sino un ADORADOR de Dios.

Piensa y comparte esta corta reflexión.

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