Reflexiones Cortas

El Evangelio no es Indulgente

Es espectacular el hecho que Jesús declara que quienes creen el evangelio no son solo perdonados, sino también son hechos justos...

Era el año 1791 en Estados Unidos cuando se estableció un impuesto a los licores con el fin de ayudar a pagar una deuda nacional que cada vez era más grande. Era de esperar que los destiladores no se quedarían con los brazos cruzados, y mas temprano que tarde comenzaron a protestar tomándose algunas calles en Pennsylvania. Todos sabemos que esos movimientos crecen como la espuma y rápidamente formaron una especie de rebelión armada que fue conocida como la Rebelión del Whisky. El Presidente George Washington llamó a cerca de trece mil soldados para reprimir completamente dicha rebelión y reafirmar la autoridad de un gobierno en formación. Finalmente los líderes de la rebelión fueron capturados y acusados ni mas ni menos que de traición.

Poco tiempo después muchos de los capturados fueron liberados y perdonados, pero otros no corrieron con la misma suerte y fueron a juicio. Finalmente dos de ellos recibieron la sentencia de pena de muerte a través de la horca. Pero como un hecho sin precedentes en la historia de ese país, George Washington los perdonó, convirtiéndose en un acto de gran bondad inmerecida.

Justamente esto es lo que NO ocurre en el evangelio. Lo que Dios Padre hace para redimir a los pecadores es completamente distinto. A diferencia de George Washington, Dios Padre no ofrece ninguna especie de clemencia (por más chocante que te suene), ni pasa por alto una sentencia, ni mucho menos perdona al ofensor y lo deja todo como que no ha pasado nada y todos felices. No.

Dios hace cumplir la sentencia de muerte hasta del último pecado de la humanidad. El hecho de que tú y yo estemos “como si nada” no significa que no hubo sentenciado y culpable. El Señor Jesucristo sufrió por los platos rotos de todos nosotros, Él fue culpable y la sentencia no fue quitada sino mas bien traslada.

Es espectacular el hecho que Jesús declara que quienes creen el evangelio no son solo perdonados, sino también son hechos justos. ¡Figúrate! Tú y yo justificados de nuestros pecados. ¿Lo podrías creer? Para ponerlo en el contexto de la historia con la que empecé este escrito, es como que George Washington no solo hubiera perdonado la vida de aquellos hombres, sino que también hubiera sido ejecutado por los delitos de ellos después de otorgarles la Medalla de Honor y ordenar que se construyera un monumento en la capital para honrarlos.

Tengamos cuidado en no interpretar la compasión y el perdón que Dios muestra a los que se arrepienten, como un perdón tal cual. Clemencia es indulgencia, y el evangelio no es indulgente. Dios realmente no mostró clemencia hacia los que perdonaría, sino que derramó la ira con toda su fuerza en el único posible sustituto que la podría soportar, Su Hijo Jesucristo. Esta ira tenía que ser aplicada en el juicio del pecado y solo había de dos, uno, ser derramada en la persona de Jesucristo, o dos, ser derramada en el individuo en el lago de fuego eterno.

Isaías 53: 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Photo by Tingey Injury Law Firm

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