sermones

¿Qué hace un cristiano en tiempos de angustia?


Salmos 11. 3Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? 4Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Creo que hoy en día podemos hacernos esta pregunta que se hizo David. Cuando los fundamentos son destruidos ¿qué le queda hacer al justo?

En los momentos que las enfermedades se convierten en pandemia, cuando las estadísticas de familias destruidas van en ascenso cada año, cuando la niñez es atropellada y abusada, cuando el mismo hijo puede contagiar de una enfermedad a su propia madre o hermano y estos mueren, ¿qué nos queda por hacer? ¿qué podemos hacer?

¿Qué hizo David? Vemos que no contesta la interrogante con una respuesta, lo hace con una declaración en Salmos “11. 4Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. ¿Qué nos quiere decir David con esto? que Dios no se altera por las tormentas y huracanes en nuestra vida, no se altera por las pandemias en el mundo. No se detiene por nuestros problemas. Él está en su santo templo, en su trono celestial, Él mantiene el control sobre todo. Algo parecido a la conclusión del profeta Habacuc en Habacuc “2.20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra”.

El mundo se ha derrumbado por un virus, pero Dios no, Él sigue gobernando desde Su Trono en el cielo, y sigue dominando toda la tierra. A Él no lo desanima la caída económica mundial, el colapso de salud ni quién será el nuevo presidente de Estados Unidos.

¿No lo hizo con José? Sus hermanos lo habían vendido. Génesis 37. “26Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”. La esposa de Potifar se encargó de meterlo a la prisión egipcia tal y como dice en Génesis 39. “19Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. 20Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel”. Si hablamos de un mundo derrumbado, el de José es un gran ejemplo. De consentido de Jacob a preso en el extranjero.

¿No entiende el punto todavía?

¿Le parece que le dé otro ejemplo? Consideremos a Moisés, un hombre con muchos talentos, con una preparación valiosa, un líder nato, con una pasión enorme por dirigir, y Dios lo tenía dirigiendo ovejas en el desierto. Moisés pasó de ser príncipe de Egipto a forastero y pastor de ovejas en Madián. Éxodo 3. “1Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios”. Vemos a un hombre acostumbrado a caminar en los pasillos del palacio, rodeado de monumentos, y al mayor lujo y comodidad. Y luego vemos que Dios lo tuvo 40 años apacentando ovejas en la soledad del desierto. Hechos 7. “30Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 31Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 32Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar”.

¿Todavía no le queda claro el punto? Ya veo. ¿Qué me dice de el profeta Daniel? Si ese muchacho israelita, que era de los jóvenes más brillantes e ilustres en aquella tierra, tal y como dice Daniel 1. “3Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, 4muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos”. De un día para el otro, él y su generación fueron cautivos y expulsados de Jerusalén a un reino extranjero donde reinaba Nabucodonosor. Su tierra totalmente despojada y entregada por Dios a los de Babilonea. Hoy creo que si ya captó el punto. La vida del que cree en Dios NO es fácil, no es un camino de árboles frutales, arroyos cristalinos y rosas.

José preso, Moisés en el desierto como prófugo extranjero y pastor de ovejas. Daniel en cautiverio. Definitivamente eran tiempos oscuros para estos tres personajes, se hubieran reído de las crisis de nuestras vidas.

¿Quién daba cinco centavos por uno de ellos? ¿Quién se iba a imaginar que José el preso en Egipto en poco tiempo sería el primer ministro de la nación más poderosa del mundo en aquel tiempo? Génesis 41. “37El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, 38y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios? 39Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. 40Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú”.

¿Quién se hubiera figurado que Moisés estaba en un entreno de cuarenta años en el mismo desierto donde guiaría al pueblo de Israel? Éxodo 3. “10Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel”.

¿Alguien pudo sospechar que ese joven Daniel se convertiría ni más ni menos que en el consejero del rey de imperio más grande en aquel entonces? Daniel 2. “46Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso. 47El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. 48Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia”.

Hermanos, Dios hace cosas sorprendentes de las situaciones que nosotros los humanos consideramos mas complicadas y difíciles. Lo hizo con estos tres personajes, héroes bíblicos, y sobretodo lo hizo con su mismo Hijo, Jesús.

En este año 2020 que lo consideramos como el año más difícil de toda nuestra vida o uno de los más complicados, podríamos ver lo que los que seguían a Jesús vieron en la cruz. ¿Qué vieron? Vieron cómo a un inocente le quitaron la vida, vieron cómo un hombre bondadoso era asesinado de la manera más vil y violenta. Vieron morir ni mas ni menos que al Hijo del Hombre, al Hijo Unigénito de Dios. Los justos lloraron y los demonios danzaron de felicidad. Aquí los discípulos de Jesucristo se preguntaron: Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda hacer al justo?

Dios contestó con poder. Mateo 27. “51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dios”. Con ese gran terremoto que hizo sacudir toda la tierra con mucha fuerza y vigor, dijo: “Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono”. Y si no quedó claro la manifestación de poder, podemos ver otro movimiento fuerte de tierra en Mateo 28. “1Pasado el día de reposo, Aquí equivale a sábado. al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 2Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. 3Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 4Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 5Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor”.

¿Qué nos toca recordar en este 2020? que Dios todavía está en su santo templo, sentado en su trono en el cielo. Él todavía tiene el control, y lo seguirá teniendo. Lo imposible del hombre, es lo posible de Dios. Lo que hizo en los tiempos de José, Moisés, David y Jesús, lo sigue haciendo.

Solamente nos queda pedir que lo siga haciendo con nosotros, que se siga glorificando en las crisis, que manifieste su poder cuando nadie cree que habrá solución para lo que estamos pasando. Dios sigue haciendo primeros ministros de los presos, de los cautivos, consejeros de confianza de reyes poderosos, y de los lunes los mejores días de la semana.

Es posible que en estos días nos preguntemos ¿Dónde está Dios en toda esta situación mundial? ¿Algo bueno puede salir de todo esto? ¿Algo bueno puede surgir de la muerte de mi ser querido, de mi pérdida de empleo, de mi complicada situación económica? ¿Dios de verdad escucha mi clamor, inclina Su oído a mi oración, a mi súplica?

Le puedo responder con una afirmación: Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Hermano, Dios tiene el control, ¡tenga FE!.

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