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¿Cómo sería mi agenda si Dios estuviese al mando de ella?

La agenda poco a poco debe tratar menos de lo que quiero hacer y más de en quien quiero convertirme. La simplicidad no se puede conseguir sin tener claro el objetivo global de su vida. Para crear una agenda que refleje sus objetivos más importantes en la vida, debe comenzar con una pregunta ¿En quién quiero convertirme en la próxima etapa de mi vida?

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Efesios 5:15-16.

No importa en que país esté, la gente tiene una queja generalizada: “Tengo muchas cosas en la agenda”, al clásico “no tengo tiempo” o él “estoy demasiado ocupado”. Decimos esas frases tan seguido que ya ni lo razonamos cuando las decimos.
Se ha vuelto una manera de alardear decir “estoy con la agenda topada”, como que nos hace ver más importantes. Si queremos seguir con el proceso de simplificar nuestra vida, tener la agenda “llena” no ayudará en nada. Cuando estamos demasiado ocupados no le prestamos atención a quién nos estamos convirtiendo, las relación con la familia y amigos, y sobretodo la conexión con Dios.

Cuando la gente describe sus vidas sobreocupadas, lo dicen como si esto ha pasado de manera involuntaria, y le echan la culpa al jefe, a la familia, a los amigos o a las circunstancias. Le tengo noticias muy frescas al respecto: Usted es el jefe de su agenda. Es su responsabilidad tener el mando de su calendario y debe hacerlo para simplificar la vida.
Muchos tratamos y tratamos de aprovechar mejor el tiempo, pero a pesar de nuestros valerosos esfuerzos para controlar el desorden, se ven pocos cambios en las vidas. Una vida simplificada comienza con horas bien invertidas cada día, dejando espacio tanto para actividades de fuera como para prioridades internas de tu vida.

Los seguidores de Cristo deberíamos pensar de una manera totalmente diferente en el tiempo. Veamos nuevamente lo que Pablo dice a los Efesios: 5. “15Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Como joven podría preguntarse ¿Por qué es tan importante aprovechar al máximo cada momento? Hasta este momento hemos sido el jefe de nuestro tiempo, vamos a la escuela, vamos a trabajar, nos quedamos de ver con los amigos, salimos a hacer algún pasatiempo, vemos las películas que se nos antoja, y dormimos las horas que queremos dormir, en resumen, hacemos lo que queremos, cuando queremos. ¿Cómo sería su agenda si Dios estuviese al mando de ella? ¿Cómo quiere Dios que pase el tiempo hoy?
Mucha gente que lleva vidas estupendas mantiene agendas muy peculiares. Encontramos personas que trabajaban en la cama en la madrugada, personas que toman siestas de dos horas cuando se sienten cansados para no desperdiciar ocho horas seguidas durmiendo en la noche. Y así podemos ver que grandes personalidades utilizaban agendas extrañas para maximizar sus horas de vigilia. Estas personas llegaron a comprender que no todos somos iguales y que mi ritmo no tiene por qué irle bien a nadie más que a mí.

En mi caso, tengo bien comprobado que mis horas más productivas son en la mañana, cuando me he dormido temprano, estoy descansado y tengo la mente super fresca. Para estar al día con los susurros de Dios, leer Su Palabra, debo proteger esas horas matutinas y someterlas a Dios. A las 4 am, no hay notificaciones, no hay llamadas, la mayoría están dormidos y hasta los pajaritos están callados. El pensamiento en esa hora y media es intenso: ¿Qué patrón de pecado está iluminando Dios en mí que exija confesión y cambio? ¿Qué relaciones necesito reparar? ¿En qué áreas debo crecer? ¿Qué oportunidades quiere Dios que diga que si? ¿De qué me está diciendo que pase? Realmente me funciona la soledad de 4 a 5:30am.

Si no tiene una agenda diaria, difícilmente está aprovechando el tiempo. Cuando se siente y reescriba su agenda, estará tomando decisiones con mayores implicaciones de las que puede imaginar. La agenda poco a poco debe tratar menos de lo que quiero hacer y más de en quien quiero convertirme. ¿En qué medida involucro a Dios, la oración y la sabiduría del Espíritu Santo cuando planifico mi agenda? Reescribir la agenda personal conlleva implicaciones para su futuro que probablemente no pueda imaginar todavía.

La simplicidad no se puede conseguir sin tener claro el objetivo global de su vida. Para crear una agenda que refleje sus objetivos más importantes en la vida, debe comenzar con una pregunta ¿En quién quiero convertirme en la próxima etapa de mi vida? Luego de responder esa pregunta clave, los calendarios y las agendas se convierten en geniales herramientas que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos vitales.
Así es como puede conseguir cualquier cambio en su vida, escribiéndolo en la agenda. ¿Quiere dejar un vicio? ¿Quiere terminar un estudio? ¿Quiere estudiar la Biblia? ¿Quiere aprender alguna actividad? ¿Quiere trabajar en otra área? Ese es el poder de una simple palabra escrita en una agenda y puesta en práctica. El compromiso por escrito es muy importante, las cosas que importan las anotamos en un calendario o agenda. ¿Por qué no permitimos que Dios susurre nuestra agenda?

No conozco su historia de vida, no sé qué partes de ella necesitan otra oportunidad o una reconstrucción, pero seguro que las hay. Dejemos ser consumidos mes tras mes por los mismos devoradores de tiempo que nos dejan cansados y exhaustos.
En nuestra agenda deben existir actividades como la asistencia a la iglesia semanalmente. Hay familias que arrojan una moneda al aire para ver si toca playa o iglesia el próximo domingo. Lucas 4. “16Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”. Recuerda la pregunta: ¿En quién quiere convertirse? La iglesia debe estar en su calendario si quiere ser un seguidor de Cristo.
La agenda también debe tener tiempo para sentarse con Dios. Puede planificar tiempos de diez, quince minutos durante el día. Para permanecer conectados a Dios se debe asignar un tiempo intencional con Él cada día.

Use su calendario para proteger el tiempo y el espacio necesarios para su pareja y su familia. ¿Qué tal suena, “martes por la noche cena con la familia sin televisión y sin celulares?”. Hoy las familias ya no se hablan, y hay una sencilla razón, no está en sus agendas el compartir tiempo entre ellos.
Mateo 5. “37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”. Aquí Jesús nos dice en otras palabras: “Mantén tu palabra”. Debemos entender en la vida que la puntualidad está muy cerca de la divinidad. Comiencen sus reuniones a la hora, respeten los horarios en sus empresas. Si el almuerzo es una hora, una hora debe durar. Que su sí sea sí y que su no, sea no en cada área de su vida.
El poder de añadir unas palabras a un calendario y cumplirlas cambia en quién nos convertimos. Planifique hasta sus vacaciones y el ejercicio a la semana.

Solo recuerde algo antes de rellenar su agenda, y se encuentra en Mateo 6. “33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Un modo de empezar a buscar el reino de Dios primero es reescribiendo su agenda y llenándola del modo en que Dios lo haría si Él estuviera al cargo de su tiempo y su calendario.

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