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El Viaje de la Vida

Para unos la vida es como el “reality show Survival”, para otros, a pesar de tener todo lo soñado está llena de insatisfacciones y frustraciones.

Génesis:24. “42Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando,”.

La vida es literalmente un viaje, y como todo viaje, tiene un punto de partida. Cabe aclarar que tú no tuviste ninguna decisión sobre iniciar este viaje, tu color de piel, tu raza, tu país, tu sexo o en el color de tus ojos. Desde que naciste te iniciaste en el viaje de la vida.

Así como tiene un inicio, gracias a Dios, también tiene un final. Este viaje puede finalizar de repente, sin aviso previo, o después de una larga y deteriorada salud; de una u otra manera el final llegará, y al igual que el nacer, tampoco será su decisión. La muerte nos llega a todos por igual, y que cuando llega nos hace igualitos a todos.

Como en cualquier viaje, este también tiene un punto medio, el cual se convierte en nuestro diario vivir, nuestra jornada. Es cierto, para algunos esta jornada es muy breve, pero para gran parte de nosotros este lapso dura muchos años, donde pasamos de la infancia, a la adolescencia y luego a adultos, y posteriormente a la vejez. Al igual que el inicio y el final, esta etapa es inevitable.

La vida es un viaje, aunque a veces no lo tengamos presente. El vivir se vuelve tan complejo que nos ocupa casi toda la atención, y no nos detenemos a observar la foto completa. Para unos la vida es como el “reality show Survival”, para otros, a pesar de tener todo lo soñado está llena de insatisfacciones y frustraciones. Unos vemos la vida cómo una serie de momentos no relacionados, unos malísimos, otros no tan malos, y otros buenos. Otros sienten la vida como un remolino que ha arrasado con todo.

Dios, cuando nos dio vida, quería y quiere que nuestra vida transcurra de una manera diferente, llena de gozo y de propósito. Dios quiere guiarnos en nuestras decisiones, y quiere brindarnos esperanza para el futuro. Pero lo que mas quiere es caminar con nosotros en este viaje llamado vida.

¿Qué clase de viaje has tenido? ¿Tu viaje ha sido más bien un camino resaltado con desilusión, tristeza, sufrimiento y dolor? Usted anhela algo mejor, pero parece como que la tranquilidad y la felicidad lo han esquivado. Pueda ser que muchos años usted fue en búsqueda de emociones fuertes, placeres, dinero, éxito y reconocimientos. Es probable que esos logros lo hayan satisfecho temporalmente, pero al final lo llevan nuevamente a un aburrimiento, insatisfacción, y si no tiene cuidado, al desastre.

Es probable que sienta que su viaje ha sido injusto, rodeado de situaciones que no ha podido controlar, como enfermedades, presiones financieras, relaciones destrozadas, soledad, culpa, desesperación y vicios. En otras palabras la vida se ha convertido en algo cansado, sin esperanza y sin salida. Aunque puede ser que su viaje le haya resultado relajado, sin muchos problemas, pero no ha tenido el rumbo que soñaba y está vacío, sin propósito.

Job 5. “7Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción”. Estas palabras de Job no han perdido nada de relevancia a pesar que se escribieron hace muchos años. Job lo vivió, y pueda que mucho más que nosotros. ¿Siempre debe ser así nuestro viaje?

Creo que todos creemos que la vida no debe ser así, y soñamos con algo mejor. Debe haber otro camino decimos, otra senda. ¿Por qué muy pocos la encuentran? ¿Por qué no la hemos hallado? Lo que puedo decirle es que no importa cómo haya vivido, el resto de vida la puede pasar diferente. Usted solo recorrerá este viaje una sola vez, ¿por qué no sacarle el jugo? Para ello debemos entender tres verdades muy importantes.

Primera verdad: Dios lo colocó en este trayecto de vida

Usted no es una noche de pasión y lujuria, no es casualidad, no es un nacimiento no deseado, o consecuencia de una violación, Dios sabía absolutamente todo de usted, y Él planificó tu vida. Tú pintas en la eternidad, Él decidió darte vida, y es obvio, no fue tu decisión. Jeremías 1. “4Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: 5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Mire cómo entendió esta gran verdad David, Salmos 139. “16Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”. Está claro que salimos del Señor y será maravilloso volver a Él.

Segunda verdad: No estamos solos, Dios desea estar con nosotros

Dios no solo nos puso en este viaje, sino que se derrite por ir junto a nosotros si se lo permitimos. ¿Por qué estar solos, si Él está con nosotros? Salmos 139. “7¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”. Al comprender esta verdad nos llenaremos de la gasolina que nos ayuda a seguir adelante: Esperanza. Tenemos una luz de que esto cambiará. Pase lo que pase, Dios nunca nos abandona si nuestra confianza está en Él. Deuteronomio 31. “8Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. Leamos las palabras de Jesús en Mateo 28. “20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Amigo, entérate de esta gran verdad.

Tercera verdad: Dios nos llama a un nuevo viaje, a tomar una nueva senda: la de la fe y de la confianza en Él

Dios cada día nos susurra que tomemos otro camino, otro sendero, otra vereda que Él la trazó para nosotros. Él nos dice que ese es el único camino que nos lleva a una vida verdadera, tal y como Él la quiso desde un principio para todos nosotros. Sin embargo la mayoría de los habitantes de la tierra no prefieren esa senda, la correcta. Mateo 7. “13Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Dios nos insta a que sigamos ese camino angosto. ¿Qué debemos hacer? ¿Por qué arriesgarnos en cambiarnos de senda? Le doy 3 razones:

Primera razón: La vida actual no cumple lo que promete

¿Cuántas personas son realmente felices? El Instagram y el Facebook rebosan de matrimonios unidos, familias felices y de maravillosos momentos de alegría. ¿Lo están de verdad? La vieja manera de vivir promete paz, seguridad, y alegría, pero se convierte en miedo, ansiedad, sufrimiento, amargura y tristeza. Lucas 12. “19y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. Este hombre adinerado tomó el camino equivocado, y se arruinó. El sendero antiguo nos promete todo, pero sus promesas son completamente falsas, y al final nos desbarata todo.

Segunda razón: El camino del Señor cumple lo que Él promete

Los que recorren este camino, aunque haya tormentas y desgracias alrededor, ellos muestran paz interior inexplicable. Cuando otros se agonizan en dolor y necesidad, los que recorren el camino de Dios responden desinteresadamente y con tremenda compasión. Ojo, no estoy diciendo con esto que nuestro viaje será fácil y no encontraremos dificultades. De hecho, Jesús dijo esto en Juan 16. “33Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Los hijos de Dios no estamos exentos de penas y algunas angustias en el viaje, sin embargo Filipenses 4. “7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Tercera razón: El camino de Dios nos lleva al hogar

¿Quién no desea volver a casa? Deberíamos viajar deseando volver a nuestro hogar. El hogar es un lugar de paz, seguridad y reposo. Nuestra nostalgia debe ser profunda por nuestro hogar eterno, lo debemos extrañar en gran manera. Date cuenta, estamos destinados a la eternidad. Hebreos 11. “13Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra”. Nuestra casa verdadera está en los cielos, y es hacia ella donde conduce el sendero del Señor.

¿Qué clase de viaje tendremos de ahora en adelante? La respuesta está en nosotros. Recuerda, no puedes cambiar el pasado, pero con la gratitud de Dios podemos transformar el futuro. Dios no quiere que tú te condenes en el pasado. Él quiere ponerte en un nuevo camino: el de Él. Juan 10. “10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

2020 Octubre 25. Domingo 10 am, un sermón de Josué M Guzmán. Predicado en Misión Buenas Nuevas.

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