sermones

De Impaciente a Satisfecho

Una de las mayores bendiciones de la vida es amar tu trabajo y estar satisfecho con tu labor diaria.

Eclesiastés 5. “19Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios”.

Si hacemos cuenta, pasaremos un tercio de nuestra vida en el trabajo. La vida laboral consumirá cuando menos entre ocho a diez horas al día por cinco o seis días a la semana. La experiencia que sumes en tu trabajo traerá alegría y plenitud, o creará un índice de miseria que será muy difícil de compensar. Estar atascado en un trabajo malo te complica la vida. Debemos examinar nuestra vida laboral como un paso importante para simplificar la vida.

Eclesiastés 5. “18He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. 19Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios”. Parafraseando al sabio escritor: una de las mayores bendiciones de la vida es amar tu trabajo y estar satisfecho con tu labor diaria.

¿Creen que hay personas que sus trabajos les hagan miserables? A la miseria le fascina la compañía, es por eso que siempre escucharás de un amigo o conocido lo miserable que los hace su trabajo. De vez en cuando encuentras a alguien que ama su trabajo y dice frases como: “me encanta mi trabajo”, “me siento bien en lo que hago”, “trabajo en el mejor ambiente”, “trabajaría gratis pero no se lo digas a mi jefe”.

¿Hasta que punto estás satisfecho con tu trabajo? Hagamos una escala del uno al diez. Encontrar satisfacción en el trabajo tiene el poder de simplificar tu vida de bastantes maneras.

Un trabajo miserable te absorbe la energía. Terminas tu jornada con un mal humor, no queriendo ir a trabajar mañana. En un trabajo que disfrutas, terminas la jornada, si bien es cierto estás un poco cansado, pero tienes energía para tu familia, amigos, aficiones y otras actividades.

Un trabajo miserable te roba la paz, ya que suele existir conflicto, frustración, caos, ineficiencia, malas decisiones y un ambiente emocionalmente tóxico. Cuando sales de un trabajo miserable, es difícil dejarlo en la puerta, lo llevas dentro y se nota cuando hablas y cuando te relaciones con los demás. Cuando en tu trabajo reina el caos, tu vida es todo, menos simple.

Cuando la paz prevalece en tu trabajo, es notorio. Los papeles están bien definidos, las direcciones claras. La energía se gasta en el trabajo real, no tratando de luchar contra el sistema para hacer el trabajo. Cuando tienes un trabajo así, respiras mejor por dentro. No solo la jornada se simplifica, sino que también disfrutas tus horas libres y tus fines de semana son plenos y más sencillos. Eres capaz de dejar el trabajo en la oficina, donde debe estar.

Un trabajo miserable destruye la confianza en ti mismo por medio de la ingratitud, los celos mezquinos, la indiferencia, la falta de respeto, la falta de crecimiento y desarrollo. Sin embargo un trabajo que te gusta suele aumentar la autoestima sin llegar al terreno del ego. Ves el fruto de tu esmero. Además te sientes orgulloso de la faena realizada. Te sientes recompensado, no solo en lo económico, sino también en el reconocimiento como persona. Y llevas esa mejor versión de ti fuera de tu trabajo. Eres mejor vecino, eres mejor pareja, mejor hijo, mejor padre, mejor cristiano, y mejor ciudadano.

Todo esto del trabajo que te hace feliz y aumenta tu nivel de energía se oye super bien, pero, ¿cómo encontrar un trabajo que me guste realmente y ayude a simplificar mi vida? Veamos algunos alineamientos:

Pasión

Salmos 139. “14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien”. El rey David nos trae a colación que somos “una creación admirable”. La pasión varía de persona en persona, algunos tienen pasión por la fotografía, por cantar, por cocinar, por escribir, por administrar, por liderar, por cuidar el jardín, por hacer manualidades, por leer, y gran largo etcétera. Hay unos que tienen pasión por la contabilidad, por la panadería, la aviación, la crianza de niños, el campo, la ganadería, la computación, la música. Hasta los que trabajan en una funeraria pueden sentir pasión por lo que hacen, pueden ayudar a las personas en los momentos mas difíciles, además que les encante trabajar en un lugar tranquilo, hasta la muerte.

Es fantástico conocer a personas apasionadas por lo que hacen, por ejemplo yo veo a muchos miembros de la Iglesia apasionados en el servicio a la congregación. Identificando con claridad las pasiones que Dios nos ha dado y encontrando trabajos que armonicen con ellas lo mejor posible, nos pondremos en posición para encontrar una gran satisfacción en el trabajo y en la vida.

Cultura

La cultura de tu entorno de trabajo también juega un papel vital en la creación de una satisfacción y un consentimiento verdaderos. Pueda ser que tu pasión esté alineada adecuadamente, pero la cultura no, es decir, vocación correcta, compañía incorrecta (o jefe incorrecto). La descripción de un trabajo puede cuadrar justo en lo que nos gusta y somos buenos, pero si la cultura fomenta un liderazgo pobre, prejuicios, burlas, un ambiente tóxico, y cosas por el estilo, el trabajo puede ser perfecto, pero importará poco, será miserable. Sin importar en la posición que te encuentres dentro de una empresa, tienes que elegir cuál será tu granito de arena. Puedes ser alguien que bendiga a cada persona que se cruce en su camino, no importando su rango jerárquico. ¿Qué pasaría si mañana llegas a tu trabajo con la decisión de construir una cultura más sana y crear una entorno más jovial, donde se honre a Cristo? Sé que no es tarea fácil. A veces no es posible en lugares donde la cultura es tan tóxica y te comprometen la moral y tienes que salir. Ora a Dios para que guíe tus pasos hacia un nuevo trabajo que tenga un mejor clima y una mejor cultura.

Pero ante todo recuerda que no eres una víctima y nadie puede destruir tu actitud sin tu permiso. Debes mantener alta tu actitud para ser optimista en tiempos difíciles, y tener la paciencia de bendecir a aquellos que maldicen.

Desafío

  1. Laborar en el nivel óptimo de desafío trae la mayor satisfacción. A veces puede significar la diferencia entre la extenuación y aburrimiento, con la satisfacción diaria. ¿Te sientes muy desafiado, más o menos desafiado o nada desafiado? ¿En qué nivel de desafío prosperas? ¿Qué pasa cuando no estás suficientemente desafiado? Tu mente divaga, pierdes el sentido de realización y comienzas a aburrirte.

¿Qué pasa cuando estás adecuadamente desafiado? Esta debería ser la meta supuestamente, pero no. Acá cumples con tu tarea con tu solo esfuerzo, como uno más del montón, no hay sensación de aventura, no hay crecimiento.

A veces puede ser que en el trabajo estemos peligrosamente desafiados. Si te quedas acá por un buen tiempo, algo se romperá en tu vida, tu salud, tu familia, tu matrimonio, tu relación con Dios, la conexión con tus hijos, tu calidad de vida, etc.

¿Qué nivel de desafío es el correcto entonces?

Adecuadamente desafiado de más

En este punto tu satisfacción comienza a aumentar de verdad. Sabes que estás dándolo todo y eso crea satisfacción. Acá eres proactivo.

Compensación

Hay un intercambio que toma lugar en cada situación laboral: tu trabajas, ellos te pagan un sueldo. Lucas 10. “7Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa”. Se oye fácil, pero hay muchas ocupaciones que son diferentes y cada una tiene compensaciones propias. Es muy bonito cuando la pasión y la paga se alinean, permitiéndote hacer algo que amas y que te lo paguen bien. Si esa es tu situación dale gracias a Dios todos los días. Pocas personas experimentan el equilibrio entre pasión y paga. Es una de esas raras bendiciones en la vida. Al no conseguir un trabajo así, puede tornarse angustiante, y obviamente para llegar a un trabajo que te guste y que te paguen bien es difícil, y solo viene de tomar buenas decisiones. 1 Timoteo 5. “7Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; 8porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. Duras palabras. Pablo decía algo así como “Pon tu pasión a un lado si debes, al menos por un tiempo, y trae comida a la mesa”. Si estás llamado a proveer, debes proveer, aunque no puedas hacerlo en tu área de pasión. Esa es tu prioridad, proveer.

A veces pasa lo contrario, gente basada eligiendo un trabajo solo viendo un gran salario, que luego pierden contacto con todas sus pasiones, entre ellas la relación con Dios.

¿Alguna vez has sentido un golpecito en la espalda de parte de Dios, o escuchado un suave susurro que te ha pedido que te dediques a determinada profesión o actividad? ¿Estás trabajando donde Dios quiere que estés? La vida es corta. No pierdas otro minuto ignorando el toque de Dios en tu espalda. Sueña con decir algún día cercano: “Señor, Tú sabías lo mejor. Seguí tu dirección, escuché tu susurro, y tenías razón. Tus caminos son más altos que los míos. Te seguí y encontré mi pasión, mi trabajo es una de las grandes bendiciones de mi vida”.

Así que recuerda alinea tu pasión, alinea tu cultura, alinea el desafío y alinea la compensación. Recuerda:

  1. Sueldo bajo / Pasión alta: Suplementa tu sueldo.
  2. Sueldo alto / Pasión baja: Suplementa tu pasión.
A %d blogueros les gusta esto: